Hospital Fricke de Viña realiza piloto de talleres para cuidadores de pacientes con demencia

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Foto: Sofía González / Valparaíso Informa

El Hospital Dr. Gustavo Fricke inició un ciclo de talleres para cuidadores y cuidadoras de personas con demencia, con el objetivo de fortalecer sus habilidades tanto para el manejo de su familiar como para el autocuidado. Tal como lo explica la Dra. María Loreto Orrego, neuróloga, ”acá hablamos de temas relacionados con demencia, pero también de temas de autocuidado, principalmente, hemos hecho prácticas de meditación con ellos que han sido muy bien recibidas, y la idea es entregarles herramientas que ellos puedan usar después en sus casas cuando estén enfrentados a situaciones complejas con los pacientes a los que ellos cuidan”. 

En esta instancia participan quienes cuidan a pacientes con demencia que se atienden en el Hospital y que, tras una entrevista, se priorizaron de acuerdo con su sobrecarga emocional y mental. 

¿Por qué es tan importante para un cuidador tener estos espacios? “Es muy importante, aclara la especialista, porque el cuidador muchas veces se siente solo, siente que nadie está viviendo lo que ellos están viviendo, y aquí, cuando nos juntamos en un grupo donde hay muchos cuidadores que están viviendo lo mismo, uno se siente un poquito acompañado, y además es bueno que les demos herramientas nuevas para que ellos aprendan a enfrentar estas situaciones más difíciles, y además con la experiencia del otro yo también aprendo”. Asimismo, destaca que estos espacios fuera del hogar también implican que otras personas asuman momentáneamente el cuidado del paciente, lo que involucra a otros miembros del entorno. 

Los cuidadores son principalmente mujeres de mediana edad, esposas o hijas de los pacientes, que además del cuidado deben asumir las tareas del hogar, a veces también cuidando a hijos o nietos, e incluso con un trabajo fuera del hogar. “Habitualmente lo que nosotros medimos es el nivel de sobrecarga, y cómo se sabe que un cuidador está con sobrecarga, porque es un cuidador que está irritable, que no duerme bien, que se aísla, que no pide ayuda, entonces hay que estar muy encima de ellos”, señala la doctora Orrego. 

En detalle, en los talleres aprenden técnicas para llevar la atención del paciente a otro punto, cambiar las emociones en torno a una situación inesperada y hacer meditación. Y en base a las experiencias de los cuidadores participantes, se realizará un segundo ciclo de talleres en versión remota, para hacerlo desde el hogar, y en diferentes horarios para facilitar la participación. 

“De a poquito, vamos” 

Matilde Lucero, de Villa Alemana, trae a su esposo desde hace un tiempo al Hospital para tratar una compleja patología pero nunca se había dado el tiempo para integrase a una actividad como cuidadora. “Voy al psicólogo, sí, en el Cesfam. Pero así, como grupo, como taller, no. Uno sale renovada, totalmente”, y comenta lo que ha aprendido: “Saber cómo poder cuidar a la otra persona. Por ejemplo, la doctora hablaba de que él está aquí, pero en forma material, pero su mente ya no está. Es otra persona. (Así que recuerdo) todas las cosas lindas que hemos vivido” y aunque reconoce que no se cuida mucho a sí misma, “pero de a poquito. De a poquito, vamos”.

Algo similar comparte don Manuel Pizarro, que cumplió 46 años de matrimonio y desde hace cuatro años cuida a su esposa, junto a su hija, que trabaja. “Yo cuido a mi señora porque mi hija trabaja, yo la baño, la hago todo, cocino. Pero siempre andaba un poco tenso y mi hija me dijo, papá, anda para allá, que te hace bien. Yo no quería venir. Le dije, no, no, yo no puedo salir, no puedo dejar sola a tu mamá. Y me dijo, papá, anda, yo me quedo. En realidad, segunda vez que vengo, pero me hizo muy bien. Fíjese que yo le conté a mi hija. Me siento relajado, todas estas cosas que uno se pone a pensar y es todo, la verdad, lo que sucede en el camino y todas las cosas. Así que estoy feliz y ahora me voy contento, voy a llegar a cocinar, pero llego de otra forma, llego contento, me siento súper bien”. 

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